martes, 17 de mayo de 2011

Crónica del Día de Europa

EL PARTIDO DE EUROPA

29 de junio de 2008. Aquel día España consiguió en Viena su segunda Eurocopa de fútbol gracias a un gol de Fernando de Torres en la final contra Alemania. 9 de mayo de 2011. Vuelve la competición europea, esta vez desde el Colegio Calasanz en Alcalá de Henares. Este año hay una modificación en el formato del torneo, los 27 países de Europa deben preparar información de su territorio para que el día nueve, todos los alumnos del centro puedan disfrutar de la cultura, historia y deporte del mismo. Sólo falta que el balón eche a rodar.


El partido europeo comenzó muy temprano. El reloj marcaba las nueve. En ese preciso momento todos los países participantes se pusieron el peto de entrenamiento, y comenzaron a preparar el encuentro en los vestuarios. Unos vestuarios decorados para la ocasión. Murales, fotografías, información, suplementos, anécdotas, curiosidades, historia, monumentos y cultura, inundaban el lugar sagrado de los jugadores. Mientras esto sucedía, en el terreno de juego los espectadores más jóvenes empezaban a caldear el ambiente corriendo alrededor del campo con un único objetivo, recaudar dinero para las personas más desfavorecidas. El deporte está casado con la solidaridad. Al igual que en los acontecimientos de alta enjundia, los dirigentes de los 27 países se reunieron con sus clubes para intentar solucionar cualquier imprevisto de última hora, o simplemente para conversar con el entrenador sobre el partido. Todo estaba listo, sólo faltaba el pitido del árbitro. A medida que se iba acercando la hora, varios fueron los jugadores que ataviados con la camiseta oficial de su país se dejaron ver por el estadio. La expectación iba en aumento. El momento culmen de la jornada tuvo lugar a las 11:30, cuando todos los representantes hicieron acto de presencia en el tapete escolar. La puesta en escena era insuperable. Los aficionados que se habían dado cita en el patio, corrían de un lado a otro en busca de un souvenir, bandera u obsequio del territorio elegido. Los jugadores seguían a lo suyo, desde el córner, los holandeses rememoraban la final de la Copa del Mundo con una serie de fotografías de aquella noche. En la otra esquina del patio, Austria defendía su historia y tradición con un gran mural. Flanqueando a holandeses y austriacos, estaban Lituania, Francia, Reino Unido y Alemania entre muchos otros. En el centro del campo, la carrera solidaria organizada por “Save the Children” seguía llevando la batuta del juego, marcando los tiempos a su antojo y haciendo un gran despliegue físico. Con la defensa y los centrocampistas definidos, queda presentar la artillería pesada, los delanteros. Italia, Finlandia, Chipre, Portugal, Polonia y Malta formaban la línea más importante del juego. Ellos eran los encargados de materializar y ejecutar todo el juego que creaban el resto de países. Como ocurriese en el España- Malta, la goleada europea fue asombrosa. Tras dos horas y media de participación, diversión y alegría, el partido finalizó como merecía la ocasión, con música. El ente colegial al completo se dio cita en el patio, para escuchar a los pequeños que de una manera sublime hicieron sonar en sus flautas los acordes del Himno de la Alegría. Los aplausos posteriores pusieron el broche a una ceremonia y a un partido que sólo tuvo un color; el azul de Europa.



Una vez más, el deporte se casó con la solidaridad