Volar,
pisar la Luna y
llegar al cielo siempre han sido tres de los deseos más codiciados por el ser
humano. Tras muchos años de comerse la cabeza, investigar, probar y practicar
el hombre fue capaz de crear una máquina que permitía conseguir el primer
sueño, volar. En 1969 se consiguió el segundo de los objetivos, llegar a la Luna. Neil Armstrong
partió un 21 de julio hacia la esfera plateada para marcar un punto de
inflexión en la historia. Ya saben, un pequeño paso para el hombre, un gran salto
para la humanidad. Pasaron las décadas y aún quedaba completar la tercera
misión: tocar el cielo. Es cierto que el cielo es un término muy ambiguo y muy
amplio, pero viendo el concierto de ayer de Carlos Jean encontramos la
definición idónea. Cielo: Bóveda imaginaria sobre la cual se distribuyen el Sol, las estrellas, los planetas, la Luna y los sonidos
procedentes de la mesa de mezclas de Carlos. Pasaban unos minutos de las
once y media cuando el DJ, subido en su buque blanco y futurista, llegó a Alcalá
con un grito que despertó a la ciudad: “¿Quién quiere tocar el cielo conmigo?”.
Se enfundó los cascos, agarró el micrófono y comenzó la función. El último deseo se hizo realidad.
Sobre
el escenario de la Huerta
del Obispo, el gallego, voló con sus mezclas las leyes de la música, rozó con
sus ritmos la luna de Alcalá y por último estalló en el espacio sus canciones
como si de fuegos artificiales se tratasen. “Levels”, “Save the world”, “Lead
the way” o “Titanium” fueron, entre otras, la banda sonora de una velada
que se convirtió en el broche perfecto para cerrar las Ferias 2012. Cuando el artista pone en marcha su batidora de
sonidos, el respetable salta, grita, baila, canta, se olvida de la subida del
IVA y de la prima riesgo. Las 20.000 personas que abarrotaron la explanada
complutense se lo pasaron en grande con la fiesta que organizó el astronauta
gallego. La cita albergó a un público muy heterogéneo que no quiso perderse una de las sesiones
musicales más llamativas y coloridas de nuestro país. Al final del concierto,
Carlos comentaba lo siguiente en su cuenta de Twitter: “Alcalá: simplemente
gracias. Me voy muy emocionado a Madrid, noche espectacular”.
A las dos de la mañana, el hijo de María y Jean se marchó a la capital cansado, agotado, pero con un nuevo triunfo que añadir a su palmarés musical, el de llegar al cielo. Sueñen en las nubes y duerman con las estrellas que no todos los días el firmamento está tan cerca.
Carlos Jean Live Experience en Sanfermines

