miércoles, 11 de enero de 2012

ELEGANCIA DE CAMPEÓN

Hace años militaba en las filas del Real Madrid un jovencísimo Julio Iglesias, aquél que más tarde triunfaría en el mundo de la música. El mismo. Uno de sus versos más famosos dice aquello de “amo a la vida amo al amor, soy un truhán soy un señor”. Quédense con las tres últimas palabras: soy un señor. Primero aparece un verbo, después un determinante numeral y por último la palabra señor, clave en el resto del texto, ya lo verán. Cuando Julio Iglesias compuso esta canción, quizá no sabría que una palabra de su cosecha y el equipo de fútbol donde empezó a despuntar años más tarde tendrían tantas cosas en común. El Real Madrid y el señorío siempre han estado ligados, incluso en los peores momentos continúan yendo de la mano. Los blancos son un equipo caballero, elegante y cortés que en todos los partidos demuestra estos valores al rival. Esta forma de ser y de estar la pusieron en práctica Di Stéfano, Puskas, Gento, Pirri, Santamaría, Juanito, Michel, Camacho y Raúl más tarde, pero visto lo visto últimamente todas las acepciones que implica la palabra señorío han desaparecido del vocabulario y estamento del Real Madrid. Y lo han hecho primero, en la final de la Supercopa de España cuando el equipo de José Mourinho no se quedó a la entrega de trofeos por estar enrabietado con la actuación arbitral. ¿Equipo señor? El segundo episodio tuvo lugar en ese mismo encuentro de la mano de Mourinho y nunca mejor dicho. El técnico portugués se encandiló de los ojos de Tito Vilanova y como muestra de su afecto decidió meterle un dedo hasta la córnea para que la gente viese que eran inseparables. ¿Equipo señor? El desenlace de nuestra historia tiene lugar en Zurich. 9 de enero, seis y media de la tarde, gala de entrega del Balón de Oro, perdón, Balón de Messi (por eso de que ya lleva tres consecutivos al igual que Platini). Dos integrantes del club merengue están nominados a recibir un galardón de los que se entregan: mejor jugador y mejor entrenador. Haciendo alarde de caballerosidad y rompiendo los cánones protocolarios instaurados por la vieja guardia blanca, ni Mourinho ni Cristiano se presentaron en la ciudad suiza. Desde la capital, alegan que el martes había un compromiso muy importante de Copa del Rey frente al Málaga. Debe de ser que se lo creen ellos teniendo en cuenta que hoy en día y según han avanzado los medios de transporte, te plantas a las 5 en Zurich, a las 6 estás en la gala y a eso de las 11 de la noche puedes estar viendo en tu sofá la TV tranquilamente y sin correr mucho. Desgraciadamente para el Real Madrid, Mourinho y Cristiano Ronaldo han vuelto a echar tierra sobre los cimientos que forjaron hace tiempo a base de esfuerzo y victorias aquellas personas que realmente supieron el significado de la palabra señorío. Para el delantero portugués la definición de señor debe de ser algo así: “me envidian porque soy guapo, rico y juego bien al fútbol". Por alusiones anteriores, sí señor. Desde esta entrada del blog propongo que en el próximo partido en el Santiago Bernabéu, los aficionados canten a nuestros dos portugueses su propia versión de la famosa canción de Julio Iglesias:: “amo a la vida, amo al amor, soy un truhán, no soy señor”


http://www.youtube.com/watch?v=p2AnF7mhmJg Soy un truhán, soy un señor.





La vieja guardia del Real Madrid asimiló rápidamente los tres conceptos: elegancia, cortesía y señorío.

domingo, 8 de enero de 2012

CHEQUES EN BLANCO

Tras devorar el primer capítulo del fabuloso libro de Enric González Historias del Calcio, me doy cuenta de la mediocridad de la Liga española. Aquí vale todo. Con el paso de los años el fútbol español ha entrado en una crisis deportiva e institucional en la que estamos inmiscuidos de lleno, ya no se puede ir a más, se tocó fondo. Tenemos a los mejores equipos del mundo: Barcelona y Madrid, pero, ¿el resto? Es significativo comprobar que esta temporada de cuatro equipos españoles que disputaban Copa de Europa sólo se han clasificado dos para la siguiente ronda dando buena cuenta del nivel europeo. Inglaterra, Italia y Alemania tampoco están en una época muy boyante, pero tienen grabado en sus escudos la máxima de la hormiga: ir poco a poco que los títulos llegarán. El Manchester se encuentra en un proceso de cambio generacional, cada vez son más las voces que intentan despegar a Ferguson del banquillo, después de quince años hace falta un relevo como en las carreras de atletismo. Italia continúa siendo la liga de la mafia, según los medios de comunicación italianos, Berlusconi mueve los hilos y el resto de equipos bailan a sus pies. La Juventus ha perdido el apellido “champions” que la hizo grande hace una década y la Roma va a la deriva de la mano de un viejo conocido, Luis Enrique. Con todos estos ingredientes España se sitúa a la cola europea de nivel futbolístico, aunque las estadísticas y clasificaciones se empeñen en decir lo contrario. Somos campeones del Mundo, de Europa y jugamos como nadie, pero de 20 conjuntos que disputan la Liga BBVA, sólo dos tienen posibilidades reales de ganar, el resto tienden a conformarse con alguna competición europea o con hacer un buen papel en Copa del Rey.




El problema no es de los jugadores, ni de los presidentes, sino de la organización burocrática: presupuestos, fichajes y sobre todo más fichajes. La lacra del fútbol español aparece todos los veranos en forma de cheques que se transforman en jugadores. Gusta y es fabuloso ver a Cristiano, Kaká y Benzemá todos los domingos en el césped del Santiago Bernabéu, pero a cambio de eso, el sistema se vuelve loco: aparecen las deudas, los sueldos millonarios y lo peor de todo, el desequilibrio entre el resto de equipos. Por ejemplo, en Inglaterra, que el Chelsea tropiece frente al último de la clasificación no es noticia dado que monetaria y futbolísticamente están igualados. Existe equilibrio. Sin embargo, en España, si el Barcelona se deja tres puntos frente el Zaragoza, con todos los respetos, se disparan las alarmas y hablamos de hecatombe durante una semana, ¿por qué? Porque deportivamente es prácticamente imposible que esto ocurra, además el equipo catalán cuenta con 500 millones de presupuesto y el conjunto maño con 30. Cosas de la vida.

Resumiendo, la Liga española es como una máquina programada, si introducimos una cifra incorrecta se descontrola y oscila el mecano. Si el Madrid decide gastarse 90 millones de euros en un jugador, la base de este deporte estallará y será a partir de ese preciso momento, cuando entremos en otra desaceleración. Primero hay que salir de esta.

ANTONIO ROMERO BRINDA POR EL CALASANZ

Dentro de un mes se va a cumplir un año del programa especial de "La Jugada" realizado desde el salón de actos del colegio Calasanz. Uno de los entrevistados aquella mañana fue Antonio Romero, redactor-jefe de Deportes de la Cadena SER. Hasta aquí todo bien. La sorpresa vino siete días después cuando Antonio estaba retransmitiendo el partido Deportivo de la Coruña - Real Madrid de Liga. El periodista tuvo un gesto espectacular y aprovechando una cuña publicitaria, envió un saludo a todos los oyentes de "La Jugada" que se habían dado cita en el salón de actos del colegio la mañana del 25 de febrero.






Antonio Romero en un momento de la entrevista desde el salón de actos. /María Mateo

sábado, 7 de enero de 2012

PRECIO JUSTO

En un mundo marcado por la crisis económica y el raro dolor estomacal de Leo Messi en Copa del Rey frente a Osasuna, despierta del letargo con el nuevo año una figura llamada José Mourinho, templado y frágil en Navidad, mortífero y letal el resto de campeonato. Tras unas fiestas familiares, entrañables, el Madrid líder, el Barça como perfecto segundón y el sonido de viento habitual del mercado de traspasos, vuelve la Liga, esa competición tan ansiada por todos los merengues que temporada tras temporada ven como la bandera azulgrana ondea en Canaletas, y ya van tres cursos consecutivos. Después de Reyes, Mourinho ha repartido unos particulares regalos entre sus pupilos: el carbón se lo han llevado Khedira, Arbeloa y Coentrao, tres jugadores que no harán historia en el club de Concha Espina y que a Mou le gustan depende del día. Una de cal, otra de arena. La mirra ha llegado a la capital de España en cantidades industriales para ser repartida en el grueso de la plantilla, es curioso, pero no hay término medio entre los jugadores del Real Madrid – encontramos las superestrellas intocables y los señalados cada fin de semana por la prensa deportiva, no hay conexión entre ellos-. Por último, el tesoro más preciado por los Casillas, Cristiano, Xabi, Lass, Ramos y compañía, no es el metal tan codiciado por los establecimientos de compro oro, sino la titularidad de aquí a mayo en este nuevo Madrid 2.0. Esta noche frente al Granada en el Santiago Bernabéu, Mou pondrá en liza un once cargado de magia y aprobación, es decir, aquellos jugadores que han pasado con nota el test impuesto por el profesor portugués a la vuelta de vacaciones. Si el conjunto de Fabri es capaz de pescar algún punto del estadio blanco, prepárense, Mourinho sacará los cuchillos, porque ya saben cuál es su máxima: ni un kilo de más, ni una pérdida de técnica menos, hay que acertar sin pasarse de su precio justo.