sábado, 27 de noviembre de 2010

QUERER Y NO PODER

El Calasanz sigue sin carburar. Después de dos partidos de liga, ha quedado demostrado que los azulones siguen faltos de chispa y saturados de oxido. Es curioso, pero en los partidos de pretemporada, el equipo estaba mucho más suelto. Los pases llegaban a su destino, las combinaciones entre el centro del campo y los delanteros eran proyectos ejecutados con tiralíneas, la defensa no dejaba tantos espacios, y los arietes no perdonaban ante el portero. Todas estas pesquisas básicas en el mundo del fútbol, han tornado la situación del Calasanz. Tras dos partidos consecutivos consiguiendo la victoria, uno de ellos de manera burocrática, la racha ha terminado esta tarde en el Juncal. El rival, el BBTSBJ (la interpretación de las siglas es libre). El encuentro comenzó de manera..., perdón miento, hasta la segunda parte el Calasanz no salió al campo. Ayer acudimos a una nueva entrega de cómo descansar en un partido de fútbol. Sales al césped, te relajas, la intensad la dejas aparcada en la cuneta, y las ganas en casa. Esto es lo que sucedió entre el Calasanz y el equipo innombrable. En la primera mitad, los visitantes pusieron en el asador, ganas, empeño, ilusión, fuerza y espíritu de ganador. La pócima les salió a pedir de boca. En 20 minutos, dos goles. Partido cerrado y para casa. La primera parte no tuvo más historia, salvo la lesión de Álvaro Martín tras una dura patada por detrás, merecedora de roja. En los segundos veinte minutos, la historia cambió, o eso se intentó. David dio entrada a Andrés en el centro del campo, para disuadir las contras visitantes. El experimentó funcionó, y el BBTSBJ no pasó de la medular. Mientras Andrés seguía en los derroteros de cortar ataques enemigos, Alfonso y Pedro dirigían el transatlántico llamado ``Calasanz``, de una manera limpia y vistosa. Cuando la conexión entre estos dos jugadores funciona, el equipo arranca, y muy bien. Pero entre toques, pases y paredes, el tiempo se iba consumiendo. El portero visitante, paraba y paraba todas las acometidas del Calasanz. Estas acometidas, levantaban el ``uy`` en la grada, pero parecían no tener efecto en el equipo blanquiazul. A falta de cinco minutos para el pitido final, Alfonso, tras una jugada individual dentro del área, estableció el definitivo 1-2. El marcador ya no se movió más, porque recuerden, que el Calasanz quiso, y no pudo. Con esta derrota, los azulones se situan en la zona tranquila de la clasificación, con seis puntos. Terreno de juego en perfectas condicinones para la práctica del fútbol. El árbitro bien en líneas generales. Unas 20 personas presenciaron el partido aproximadamente.

No hay comentarios: