JORNADA I
Dicen que lo que bien empieza bien acaba. Este dicho le vino como anillo al dedo al Inter Movistar . Después de dos años de sequía era hora de levantar un título internacional y disfrutarlo con todo la afición. Una afición fiel y caliente, que lleva animando a su equipo desde la llegada del club a Alcalá. De eso hace ya siete años.
La primera jornada se planteaba animada y previsible. Para abrir boca un partido entre dos equipos muy parecidos técnica y físicamente. Carlos Barbosa y Benfica. El equipo luso es el actual campeón de Europa. En la retina de todos todavía se mantiene la final de la Copa de la Uefa, en la que el Inter salió derrotado a costa de los rojillos. En el otro bando, el Carlos Barbosa, un conjunto muy plástico y elegante en su juego. Jugadores de la talla de Tostao, Lavoisier o Sinoe, hacen del equipo brasileño un rival a tener en cuenta. Como curiosidad, el Barbosa ha sido el único club del mundo que ha participado en todas las ediciones de la Copa Intercontinental, llevándose el título en la edición de 2004.Todas las cartas estaban puestas sobre la mesa, sólo faltaba jugarlas. Después de un tanteo inicial por parte de las dos escuadras, quedó demostrado que la efectividad brasileña es de las mejores mundialmente. Prueba de ello fueron los cuatros goles que consiguieron endosar los delanteros canarinhos al Benfica. Al término de los cuarenta minutos reglamentarios, 4-3. Tres puntos de oro, para unos brasileños de oro. La tarde iba cayendo, era el momento del Inter Movistar.
Era el momento, era la oportunidad, era el instante, era la época y era el escenario preciso para volver a conquistar la corona mundial. Ante ellos el GH Bank, un equipo plano y sin ideas, pero que sin duda, de aquí a unos años se convertirá en un referente en su país. La inyección económica que se está realizando en la región asiática para la creación de escuelas deportivas, es un proyecto firme y valiente del que seguro saldrán una gran cantidad de jugadores con un futuro prometedor. La realidad es más subjetiva. Para que se hagan una idea de cuales fueron los derroteros del partido, sólo hace falta que comprueben el resultado que figuraba en los marcadores electrónicos del estadio al término del partido. 11-1 y sin despeinarse. Gabriel, Hugo(2), Eka(3), Schumacher(2), Betao, Ortiz y Juanra fueron los protagonistas de un partido sin historia.
JORNADA II
El segundo día de competición transcurrió de una forma más o menos previsible. El GH Bank se enfrentaba al Carlos Barbosa. Tocados y hundidos dejaron los brasileños a los tailandeses con un 13-1. La victoria del Barbosa estaba clara, pero lo que nadie se esperaba, es que los hombres de Poletto consiguiesen endosar un doble set y una bola final al GH. Con la goleada del día se llegaba a la batalla decisiva, la que enfrentaba al Inter Movistar y al Benfica. Dos rivales con ganas de revancha. Cabe reseñar que el partido fue emocionante sólo al final. Hubo demasiado ruido para pocas nueces. El Inter pulverizó a la defensa portuguesa con dos goles tempraneros. En la segunda mitad, los rojillos despertaron, y fruto de su pasión consiguieron maquillar el resultado. Al final, 4-2 y contienda ganada. Era el momento de pensar en la final. El Carlos Barbosa esperaba su momento.
JORNADA III
730 días, 17520 horas, 24 meses o simplemente dos años, era el periodo de tiempo que llevaba el Inter Movistar sin levantar un trofeo. La ocasión era digna y lo merecía. Jugaban en casa, con su gente, ante su público. Era sí o sí. Para relajar tensiones, la jornada vespertina comenzó con el partido entre el Benfica y el GH Bank. Los dos últimos clasificados de la liguilla se enfrentaban entre si para medir fuerzas y figurar con tres puntos en el casillero. Aunque el Benfica no estuviese a su máximo nivel en el torneo, el encuentro fue un paseo triunfal para los hombres de Paulo Fernandes. Costó abrir la lata, pero una vez que el tarro de las esencias se destapó, empezaron a llover goles en el pabellón de Cajamadrid. Unos teloneros de lujo para los verdaderos protagonistas de la tarde. Inter y Carlos Barbosa.
El encuentro fue una simbiosis de emoción, espectáculo, tensión, animación, color, sonido y goles. El que parpadease se lo perdía, era continuo. José María García vibraba y saltaba en el palco al son de Schumacher. El brasileño se convirtió en el héroe de la tarde, del día, del mes y del año, con sus dos goles. Un jugador incombustible que sigue ofreciendo espectáculos futbolísticos al alcance de muy pocos. Eso sí, hubo que sufrir y de lo lindo. El Carlos Barbosa se mostró firme y seguro durante todo el partido, pero la aniquilación verdiblanca en zona de tres cuartos fue decisiva en el resultado final. 2-1.
Al término del encuentro, la alegría que corría por todo el estadio se la podían imaginar. El equipo había vuelto a levantar un título internacional después de dos años de absentismo.Esto ocurre, porque como saben, los viejos rockeros nunca mueren.
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