domingo, 8 de enero de 2012

CHEQUES EN BLANCO

Tras devorar el primer capítulo del fabuloso libro de Enric González Historias del Calcio, me doy cuenta de la mediocridad de la Liga española. Aquí vale todo. Con el paso de los años el fútbol español ha entrado en una crisis deportiva e institucional en la que estamos inmiscuidos de lleno, ya no se puede ir a más, se tocó fondo. Tenemos a los mejores equipos del mundo: Barcelona y Madrid, pero, ¿el resto? Es significativo comprobar que esta temporada de cuatro equipos españoles que disputaban Copa de Europa sólo se han clasificado dos para la siguiente ronda dando buena cuenta del nivel europeo. Inglaterra, Italia y Alemania tampoco están en una época muy boyante, pero tienen grabado en sus escudos la máxima de la hormiga: ir poco a poco que los títulos llegarán. El Manchester se encuentra en un proceso de cambio generacional, cada vez son más las voces que intentan despegar a Ferguson del banquillo, después de quince años hace falta un relevo como en las carreras de atletismo. Italia continúa siendo la liga de la mafia, según los medios de comunicación italianos, Berlusconi mueve los hilos y el resto de equipos bailan a sus pies. La Juventus ha perdido el apellido “champions” que la hizo grande hace una década y la Roma va a la deriva de la mano de un viejo conocido, Luis Enrique. Con todos estos ingredientes España se sitúa a la cola europea de nivel futbolístico, aunque las estadísticas y clasificaciones se empeñen en decir lo contrario. Somos campeones del Mundo, de Europa y jugamos como nadie, pero de 20 conjuntos que disputan la Liga BBVA, sólo dos tienen posibilidades reales de ganar, el resto tienden a conformarse con alguna competición europea o con hacer un buen papel en Copa del Rey.




El problema no es de los jugadores, ni de los presidentes, sino de la organización burocrática: presupuestos, fichajes y sobre todo más fichajes. La lacra del fútbol español aparece todos los veranos en forma de cheques que se transforman en jugadores. Gusta y es fabuloso ver a Cristiano, Kaká y Benzemá todos los domingos en el césped del Santiago Bernabéu, pero a cambio de eso, el sistema se vuelve loco: aparecen las deudas, los sueldos millonarios y lo peor de todo, el desequilibrio entre el resto de equipos. Por ejemplo, en Inglaterra, que el Chelsea tropiece frente al último de la clasificación no es noticia dado que monetaria y futbolísticamente están igualados. Existe equilibrio. Sin embargo, en España, si el Barcelona se deja tres puntos frente el Zaragoza, con todos los respetos, se disparan las alarmas y hablamos de hecatombe durante una semana, ¿por qué? Porque deportivamente es prácticamente imposible que esto ocurra, además el equipo catalán cuenta con 500 millones de presupuesto y el conjunto maño con 30. Cosas de la vida.

Resumiendo, la Liga española es como una máquina programada, si introducimos una cifra incorrecta se descontrola y oscila el mecano. Si el Madrid decide gastarse 90 millones de euros en un jugador, la base de este deporte estallará y será a partir de ese preciso momento, cuando entremos en otra desaceleración. Primero hay que salir de esta.

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