sábado, 7 de enero de 2012

PRECIO JUSTO

En un mundo marcado por la crisis económica y el raro dolor estomacal de Leo Messi en Copa del Rey frente a Osasuna, despierta del letargo con el nuevo año una figura llamada José Mourinho, templado y frágil en Navidad, mortífero y letal el resto de campeonato. Tras unas fiestas familiares, entrañables, el Madrid líder, el Barça como perfecto segundón y el sonido de viento habitual del mercado de traspasos, vuelve la Liga, esa competición tan ansiada por todos los merengues que temporada tras temporada ven como la bandera azulgrana ondea en Canaletas, y ya van tres cursos consecutivos. Después de Reyes, Mourinho ha repartido unos particulares regalos entre sus pupilos: el carbón se lo han llevado Khedira, Arbeloa y Coentrao, tres jugadores que no harán historia en el club de Concha Espina y que a Mou le gustan depende del día. Una de cal, otra de arena. La mirra ha llegado a la capital de España en cantidades industriales para ser repartida en el grueso de la plantilla, es curioso, pero no hay término medio entre los jugadores del Real Madrid – encontramos las superestrellas intocables y los señalados cada fin de semana por la prensa deportiva, no hay conexión entre ellos-. Por último, el tesoro más preciado por los Casillas, Cristiano, Xabi, Lass, Ramos y compañía, no es el metal tan codiciado por los establecimientos de compro oro, sino la titularidad de aquí a mayo en este nuevo Madrid 2.0. Esta noche frente al Granada en el Santiago Bernabéu, Mou pondrá en liza un once cargado de magia y aprobación, es decir, aquellos jugadores que han pasado con nota el test impuesto por el profesor portugués a la vuelta de vacaciones. Si el conjunto de Fabri es capaz de pescar algún punto del estadio blanco, prepárense, Mourinho sacará los cuchillos, porque ya saben cuál es su máxima: ni un kilo de más, ni una pérdida de técnica menos, hay que acertar sin pasarse de su precio justo.



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