Se escapa sin evitarlo: A medida que pasan las semanas, la dicotomía de la liga se palpa en el ambiente, pero sobre todo en el terreno de juego. Si a principio de temporada, cuatro, eran los equipos que luchaban por conseguir el campeonato, a estas alturas del año, la carrera ya tiene su propio dúo que lucha por la escapada final. Esta circunstancia, viene precedida por el juego del Calasanz. Los cantos de sirena que provienen de la entidad de Santiago 29, se ven reflejados todos los viernes sobre el césped, ya sea del Ensanche o el Juncal. El sembrado es lo de menos, la calidad se amolda a todos los terrenos.
Mismos estilos: Al igual que todos los conjuntos con mentalidad ofensiva, el Calasanz sigue siendo un martillo pilón arriba, pero atrás se queda cojo. Todo no se puede tener. El verdadero problema llega cuando se enfrentan dos clubes similares, en cuanto a juego se refiere. Los centrales no existen y los delanteros se ponen las botas. Este tipo de partidos, son emocionantes para el espectador, angustiosos y desesperantes para entrenadores y aficionados, que apuran al máximo sus uñas.
Nuevo equipo, misma sensación: El rival de ayer era el Bodka Juniors, un nuevo club para añadir a lista de rivales peligrosos. Como admirador del buen fútbol, hay que agradecer a las dos escuadras, el desfonde físico y técnico que realizaron durante los cuarenta minutos. ¿Cómo se imaginan que comenzó el encuentro?, fulgurante, espectacular, sublime. El Calasanz realizó la mejor primera parte de toda la temporada, y eso que empezó perdiendo. Con 0-1 en el marcador, David decidió incorporar una serie de cambios a la alineación, que al final resultaron vitales para conseguir la victoria.

La unión, fue crucial para conseguir la victoria. /María Mateo.
El Mago Pedro: Pedro, Alfonso y Andrés, fueron los ejes principales, en los que se sostuvo el equipo azulón en la tarde de ayer. Con un muro de carga como Andrés, y con dos ilusionistas del balón, el gol estaba al caer. Efectivamente, estaba al caer y cayó. Primero Saúl y después Alfonso, establecieron el 2-1. A falta de cinco minutos para la conclusión del primer acto, presenciamos un hechizo propio de un mago como Pedro. El 8 recoge el balón de la medular, se lo guarda en su chistera con forma de bota, y cuando ve el cielo libre para soltar la paloma, dispara un latigazo imparable a la escuadra del portero visitante. 3-1 y a comer el bocadillo.
Atasco: En la segunda mitad, la historia cambió por completo. Si en los primeros veinte minutos, la situación iba sobre ruedas para el equipo Calasanz, en el segundo acto la máquina se gripó y dejó de funcionar y crear juego. El Bodka Juniors, un conjunto curtido en las batallas de la calle, no desaprovechó la oportunidad, y en apenas diez minutos, el marcador reflejaba un 3-3. En la grada, el público se preguntaba, cómo había sido posible que el Bodka hubiese empatado, después de jugar un partido tan igualado. Con las dudas extradeportivas, se llegó al minuto final.
Jugada decisiva: Dicen que los grandes futbolistas, siempre aparecen en las grandes citas. La máxima se cumplió, y tanto como Alyn, Andrés, Álvaro, Javier, Pedro, Alfonso y Saúl aparecieron en el momento correcto, el lugar adecuado y con la precisión idónea. La jugada de la remontada empezó desde atrás, y se culminó con un tiro desde el punto de penalti del capitán azulón. Pedro puso el balón en el pie de Saúl, éste vio solo a Alfonso, que viniendo desde atrás, consiguió el definitivo 4-3. Con la victoria de ayer, el Calasanz se sitúa segundo en la clasificación, por detrás de los Mancebos. Esto ocurre, porque como saben, la dicotomía deportiva ha comenzado…
Mismos estilos: Al igual que todos los conjuntos con mentalidad ofensiva, el Calasanz sigue siendo un martillo pilón arriba, pero atrás se queda cojo. Todo no se puede tener. El verdadero problema llega cuando se enfrentan dos clubes similares, en cuanto a juego se refiere. Los centrales no existen y los delanteros se ponen las botas. Este tipo de partidos, son emocionantes para el espectador, angustiosos y desesperantes para entrenadores y aficionados, que apuran al máximo sus uñas.
Nuevo equipo, misma sensación: El rival de ayer era el Bodka Juniors, un nuevo club para añadir a lista de rivales peligrosos. Como admirador del buen fútbol, hay que agradecer a las dos escuadras, el desfonde físico y técnico que realizaron durante los cuarenta minutos. ¿Cómo se imaginan que comenzó el encuentro?, fulgurante, espectacular, sublime. El Calasanz realizó la mejor primera parte de toda la temporada, y eso que empezó perdiendo. Con 0-1 en el marcador, David decidió incorporar una serie de cambios a la alineación, que al final resultaron vitales para conseguir la victoria.

La unión, fue crucial para conseguir la victoria. /María Mateo.
El Mago Pedro: Pedro, Alfonso y Andrés, fueron los ejes principales, en los que se sostuvo el equipo azulón en la tarde de ayer. Con un muro de carga como Andrés, y con dos ilusionistas del balón, el gol estaba al caer. Efectivamente, estaba al caer y cayó. Primero Saúl y después Alfonso, establecieron el 2-1. A falta de cinco minutos para la conclusión del primer acto, presenciamos un hechizo propio de un mago como Pedro. El 8 recoge el balón de la medular, se lo guarda en su chistera con forma de bota, y cuando ve el cielo libre para soltar la paloma, dispara un latigazo imparable a la escuadra del portero visitante. 3-1 y a comer el bocadillo.
Atasco: En la segunda mitad, la historia cambió por completo. Si en los primeros veinte minutos, la situación iba sobre ruedas para el equipo Calasanz, en el segundo acto la máquina se gripó y dejó de funcionar y crear juego. El Bodka Juniors, un conjunto curtido en las batallas de la calle, no desaprovechó la oportunidad, y en apenas diez minutos, el marcador reflejaba un 3-3. En la grada, el público se preguntaba, cómo había sido posible que el Bodka hubiese empatado, después de jugar un partido tan igualado. Con las dudas extradeportivas, se llegó al minuto final.
Jugada decisiva: Dicen que los grandes futbolistas, siempre aparecen en las grandes citas. La máxima se cumplió, y tanto como Alyn, Andrés, Álvaro, Javier, Pedro, Alfonso y Saúl aparecieron en el momento correcto, el lugar adecuado y con la precisión idónea. La jugada de la remontada empezó desde atrás, y se culminó con un tiro desde el punto de penalti del capitán azulón. Pedro puso el balón en el pie de Saúl, éste vio solo a Alfonso, que viniendo desde atrás, consiguió el definitivo 4-3. Con la victoria de ayer, el Calasanz se sitúa segundo en la clasificación, por detrás de los Mancebos. Esto ocurre, porque como saben, la dicotomía deportiva ha comenzado…

Pedro volvió a maravillar al respetable. / María Mateo.
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