Calasanz 5 - Olimpic 0
Cuestión de fútbol: Papá, ¿por qué somos del Calasanz?. Una pregunta interesante, con una respuesta muy cristalina. Después de quedarse pensativo, el padre del muchacho le formula otra cuestión; hijo, ¿te gusta el buen fútbol?, el pupilo con una seguridad pasmosa responde con un sí rotundo. El resultado final es el siguiente, la gente es del Calasanz, porque el juego eléctrico, paciente y demoledor que imprimen los chicos de David en los partidos, traspasa fronteras. Unas fronteras, que por cierto están llenas de puertos de montaña.
Auténticos filósofos: La particular cuesta de enero del equipo de Santiago 29, comenzó con el encuentro ante el Olimpic, un plantel bohemio y contemplativo en cada jugada. El problema, es que si a los azulones le dejas espacios, no achicas en zona defensiva, y para colmo tus delanteros tienen las balas enmascaradas en una tableta de turrón, la situación se torna gris, incluso negra. Es cierto, que al final el desenlace del partido, fue más mérito del Calasanz, que demérito del Olimpic. Los primeros veinte minutos sólo tuvieron un color, el azul. El entrenador local arengó a sus jugadores con una charla y unas palabras motivadoras antes del encuentro, al más puro estilo Pep Guardiola. Tanto David como Pep, son auténticos filósofos.
Auténticos filósofos: La particular cuesta de enero del equipo de Santiago 29, comenzó con el encuentro ante el Olimpic, un plantel bohemio y contemplativo en cada jugada. El problema, es que si a los azulones le dejas espacios, no achicas en zona defensiva, y para colmo tus delanteros tienen las balas enmascaradas en una tableta de turrón, la situación se torna gris, incluso negra. Es cierto, que al final el desenlace del partido, fue más mérito del Calasanz, que demérito del Olimpic. Los primeros veinte minutos sólo tuvieron un color, el azul. El entrenador local arengó a sus jugadores con una charla y unas palabras motivadoras antes del encuentro, al más puro estilo Pep Guardiola. Tanto David como Pep, son auténticos filósofos.
Comienza el espectáculo: Con el Calasanz presionando en área rival, y con los visitantes colgados del larguero, el partido estaba destinado a la catástrofe. La presión tuvo sus frutos en el minuto diez. Tomás recibe de espaldas, y a la media vuelta encara al portero batiéndole por alto, con una vaselina digna de museo. Con el gol, se iniciaba el concierto de fútbol. Pedro y Alfonso llevaban la batuta del partido, acelerando, frenando, retrasando y avanzando al ritmo que la contienda requería. Con dos directores de orquesta como ellos, el resto de músicos bailaban a su antojo. En uno de los infinitos ataques que tuvo el Calasanz, iba a llegar el 2-0. Pase de Saúl a la espalda de los defensas, que ven como Adrián les gana la partida para sentenciar el partido. A partir de aquí se pueden imaginar, pases, pases, pases y más pases del equipo azulón. Los jugadores del Olimpic, se asemejaban a un futbolín, nadie presionaba y siempre se movían en horizontal. Con un baño futbolístico de los colegiales, se llegó al periodo de descanso.
Remate final: En la segunda mitad la vida siguió igual. No se notó ningún atisbo de mejora en el equipo visitante, bueno sí, las patadas. La impotencia es así, si no tienes el balón, sólo te queda el triste y fatídico remedio de las entradas duras. No hay que ser un lince, para darse cuenta que es el típico recurso de los perdedores. Una pena. Con el partido totalmente desfigurado, David decidió caldear el ambiente sacando a la artillería pesada. Alfonso, Pedro y Saúl saltaron al campo. Otra vez los directores entraban en escena, la sinfonía no tardó en sonar. Saúl, en tres ocasiones consiguió perforar la portería visitante. 5-0 y dando gracias. Los últimos minutos fueron en vano para ambos equipos. El Calasanz ya había terminado los deberes, y el Olimpic ya había pegado suficiente. Con el guión muy bien realizado por los dos, se llegó al final del partido.
Impotencia personificada: No merece la pena contar a bombo y platillo lo que aconteció de camino a los vestuarios. Se perdería la esencia del deporte y especialmente del fútbol. Es triste que todavía existan jugadores, con ese grado de maldad, provocado por la ineptitud de verse inferior. Pero ya saben, el de ayer, fue un Calasanz de altos vuelos. Con la victoria, el equipo azulón escala posiciones en la tabla, en su camino por conseguir la liga. Unas 20 personas aproximadamente presenciaron el partido. Terreno de juego en perfectas condiciones para la práctica del fútbol.
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